La Puerta de Alcalá fue una de las cinco puertas reales que brindaban acceso a la ciudad de Madrid. Dicha puerta daba acceso a los viajeros que ingresaban en la antigüedad a la población desde Francia, Aragón o Cataluña. Actualmente es una puerta monumental que está situada junto a la Fuente de Cibeles y el Parque del Retiro. Construida por orden de Carlos III para reemplazar otra puerta anterior que ya existía desde el siglo XVI. El diseño fue realizado por el arquitecto italiano Francesco Sabatini. Nos encontramos ante una puerta de estilo neoclásico y de un aspecto monumental muy parecido a los Arcos de Triunfos romanos, se erigió mirando su exterior a oriente en el año 1788. La puerta ha sido restaurada cinco veces en más de dos siglos desde su construcción, siendo la última vez que se restauró a finales del siglo XX. Desde sus comienzos ha sufrido varias transformaciones urbanísticas en su entorno. Dejando de ser la frontera exterior de Madrid, para convertirse en un centro turístico de inevitable paso que aparece insertada casi en el medio de Madrid. Dicho cambio se debió al ensanche del siglo XIX a lo largo del barrio de Serrano y la prolongación de la calle de Alcalá. Es considerado por el Estado Español desde 1976 como un Monumento Histórico-Artístico.
La puerta se encuentra ubicada en el centro de la rotonda de la Plaza de la Independencia, dicha plaza fue diseñada por el urbanista Ángel Fernández de los Ríos en el año 1869. En el cruce de las calles de Alcalá, Alfonso XII, Serrano y Salustiano Olózaga, junto a las puertas del Retiro: Puerta de España, Puerta de la Independencia.
Siendo uno de los monumentos más representativos, en su doble condición de mirada hacia el interior de la ciudad y al exterior de la misma, la Puerta de Alcalá ha funcionado como trasfondo para cualquier tipo de manifestaciones políticas y artísticas y cerca de ella se han producido numerosos hechos históricos.

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